Familias indígenas en California mantienen viva una tradición oaxaqueña

Rábanos, flor inmortal y hoja de maíz, elementos para trabajar las esculturas. Foto: Rubén Tapia

Rábanos, flor inmortal y hoja de maíz, elementos para trabajar las esculturas. Foto: Rubén Tapia

Labrar mini esculturas usando rábanos como materia prima, es una tradición navideña en el estado mexicano de Oaxaca desde el siglo 19. Al parecer, todo comenzó cuando los horticultores adornaron sus puestos con figuras hechas de rábanos durante estas temporadas para llamar la atención de la clientela. Con el paso del tiempo, la Noche de Rábanos  se transformó  en una fiesta popular que une a familias enteras al darse a la tarea de realizar una obra colectiva. Con la migración al norte, desde hace más de una década, esta tradición se estableció en Los Ángeles, y desde la celebración de este año reporta nuestro corresponsal, Rubén Tapia. Este reportaje es parte de la serie “Raíces: Historias sobre los artistas del pueblo”.

Indigenous Families in California Keep Oaxacan Tradition Alive 

 

Carving mini sculptures using radishes is a Christmas tradition in the Mexican state of Oaxaca since the 19th century. It appears to have started when vegetable-growers began to decorate their stands with figurines made of radishes during this season, to attract more clients. Over time, the Night of the Radishes has become a folk festival that brings together whole families who make artwork collectively. With migration to the North, this tradition was established in Los Angeles more than a decade ago. Our correspondent Rubén Tapia reports from this year’s celebration. This feature is part of our series ”Raíces: Stories About Grassroots Artists”.

 

 

 

 

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“Damos oficialmente iniciada nuestra onceava noche de rábanos. Todos bienvenidos. Por favor participen. Muchas gracias por su asistencia”, Música…

 

Animados con música y bailables típicos decenas de familias oaxaqueñas que  residen en  Los Ángeles se reúnen en el estacionamiento de un centro comercial comunitario, para participar en esta tradición que nació en la capital oaxaqueña hace más de cien años. Juan Antonio es dirigente del grupo organizador, Comunidad Tlacolulense en Los Ángeles, o COTLA.

 

“Hay datos que empezaron en 1897, para las fiestas de Vigilia de Navidad –cuando se vende el pescado seco-; entonces los hortelanos y fruticultores, para vender sus productos que son complemento de la comida, en este caso el pescado, usaban el rábano, la lechuga y toda esa clase de verduras, y de ahí idearon cómo hacer  para que sus puestos se vieran más bonitos, atractivos y se hizo ya una tradición”, afirma Juan Antonio.

Son tres los ingredientes que usan para hacer las esculturas, destaca Juan Antonio:

“Los rábanos, que es la materia prima, la flor inmortal, y el totomochtli –hoja de maíz”

 

Natividad Acevedo, miembra de ls directiva de COTLA

Natividad Acevedo, miembra de ls directiva de COTLA

 

Hace 11 años COTLA inició la tradición en Los Ángeles. Sus  principales dirigentes no se involucraron de chicos en esta tradición oaxaqueña, pero vieron importante motivar a las nuevas generaciones nacidas aquí para que la aprendan, destaca Natividad Acevedo:
 

“Es cierto nacieron americanos, pero no dejan sus raíces, no dejan de ser hijos de padres oaxaqueños”
Cuando llaman a que inicie la competencia, el primero que se apunta es José Morales. Lo acompañan sus nietos Érika de 9 años y Nelson de 4, así como su sobrina, Yetzi Ríos, de 7 años de edad.

 

“Ya tengo varios años de venir a participar, lo hacíamos en el estado de Oaxaca, nos llevaban nuestros padres en la noche de rábanos a disfrutar”

José abre una caja de plástico y saca sus herramientas.

 “Palillos de madera, pinzas para jalar los palos de madera, hilos, como figuras pequeñas que ellos puedan cortar”

José Morales, nieto Jason y sobrina Yetsi  manos a la obra. Foto: Rubén Tapia

José Morales, nieto Jason y sobrina Yetsi manos a la obra. Foto: Rubén Tapia

 

El abuelo Morales quiere  esculpir dos vírgenes.

  “Una virgen va a tener la túnica de flores, y la otra la túnica de rábanos”

La señora Estela García sigue con atención lo que hace la familia Morales y espontáneamente se suma a la obra colectiva.

 

Sonido donde García participa y descripción de la formación de la virgen…


Acciones similares suceden en más de 10 mesas colocadas en una carpa alrededor del estacionamiento. La familia Ramos esculpe varias figuras.

“Tenemos  un danzante y tenemos la maramota, y ahí tenemos una tehuana. ¿Cómo se llama la obra?: Viva Oaxaca”

Virgen de rábano. Foto: Rubén Tapia

Virgen de rábano. Foto: Rubén Tapia

Las figuras son blancas, hechas con el tallo, y los detalles como los ojos; boca y prendas son rojos como la piel de este rábano mexicano cuya forma es muy parecida al camote. Las trenzas y falda de la tehuana es de hoja de maíz o totomochtli , por su nombre indígena, que sostiene con sus blancos brazos un canasto con una flor inmortal . Frente a las 5 esculturas colocan un rábano más, al que le tallaron las letras ¡Viva Oaxaca!

Después de más de dos horas de trabajo se producen unas 30 esculturas. Las colocan en un exhibidor con manta blanca, para que los jueces seleccionen los mejores tres trabajos. Natividad Acevedo de COTLA es una de las jueces:

“Vamos a calificar, originalidad, el tema y la estructura”

 

 

Sigue sonido de ambiente que ya va a cerrar el concurso…

Sonido anuncia: Los ganadores del primer lugar es la familia Ramos, el tema  ¡Viva Oaxaca!..

Sonido de la familia Ramos agradeciendo el premio…

 

Viva Oaxaca . pieza ganadora

José Morales y sus nietos disfrutaron también de un buñuelo oaxaqueño, que es parte de la tradición de la noche de rábanos. En Oaxaca después quiebran un plato en una pared como buena suerte, pero aquí no lo practican. Dice Morales que no importa que no hayan ganado:

“Lo más importante es el tiempo que paso yo con los niños, eso es; el premio no es tanto, sino el momento que estoy conviviendo con ellos y lo que otra persona sin conocernos ni nada se incorporó con nosotros a ayudarnos a hacer las figuras”
La familia Morales está decidida a regresar el próximo año para  revivir sus costumbres en la noche de rábanos, que ya es parte del calendario cultural angelino.

 

Para la Edición Semanaria de Noticiero Latino, desde Los Ángeles, California, yo soy Rubén Tapia.

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